El Quijote - Capítulo IV y V - Segunda Parte.
Donde Sancho Panza satisface al bachiller Sansón Carrasco de sus dudas y preguntas, con otros sucesos dignos de saberse y de contarse
De la discreta y graciosa plática que pasó entre Sancho Panza y su mujer Teresa Panza, y otros sucesos dignos de felice recordación
[..] Atienda ese señor moro, o lo que es, a mirar lo que hace, que yo y mi señor le daremos tanto ripio a la mano en materia de aventuras y de sucesos diferentes, que pueda componer no solo segunda parte, sino ciento. [..]
Yo, señor Sansón, no pienso granjear fama de valiente, sino del mejor y más leal escudero que jamás sirvió a caballero andante; y si mi señor don Quijote, obligado de mis muchos y buenos servicios, quisiere darme alguna ínsula de las muchas que su merced dice que se ha de topar por ahí, recibiré mucha merced en ello; y cuando no me la diere, nacido soy, y no ha de vivir el hombre en hoto de otro, sino de Dios[..]
[..] vivid vos, y llévese el diablo cuantos gobiernos hay en el mundo; sin gobierno salistes del vientre de vuestra madre, sin gobierno habéis vivido hasta ahora y sin gobierno os iréis, o os llevarán, a la sepultura cuando Dios fuere servido. Como esos hay en el mundo que viven sin gobierno, y no por eso dejan de vivir y de ser contados en el número de las gentes. La mejor salsa del mundo es la hambre; y como esta no falta a los pobres, siempre comen con gusto. [..]
En este comienzo de la segunda parte asistimos a un cambio de papeles, en el que Sancho se muestra mucho más entusiasta que don Quijote ante la idea de hacer una nueva salida. En apariencia el escudero apela a la promesa que en su día le dio su amo de llegar a gobernar alguna ínsula, pero personalmente me cuestiono hasta que punto es ese el verdadero motivo de las ansias de retomar los caminos. Vimos que durante toda la primera parte Sancho reunió información más que suficiente para que alguien con dos dedos de frente se percatase de la locura de don Quijote. Aún así y a pesar de todas las penalidades, manteamiento, apaleamientos, miedos y humillaciones, Sancho está más decidido que nunca a reemprender su vida como escudero. Pienso que se ha dado cuenta de que necesita esa existencia que, aunque llena de malos encuentros, es activa y alimentada por los sueños; Sancho se ha vuelto un vitalista que reniega de la vida sufrida y gris de un labrador sin aspiraciones. Así se pone de manifiesto en su diálogo con su mujer, Sancho se ha vuelto un inconformista, un rebelde, que quiere luchar porque su hija pueda hacer un buen matrimonio y la familia pueda subir en la escala social. Teresa Panza en cambio "tiene los pies en el suelo", es la imagen de lo que Sancho había sido toda su vida y la referencia para medir la evolución de éste desde que decidió unir su destino al Caballero de la Triste Figura.
Grupo de lectura de El Quijote en La Acequia



13 comentarios:
Hola mi niño.
el camino de la vida nunca se detiene, ni la muerte lo detiene. (lo pasa a un segundo entorno)en otro ámbito de la noticia
la sombra de los grandes es lo que tiene,
que minimiza a los que están a su lado.Yo por lo que pueda pasar me subiré en plataformas...jajaj
Saludos conversos.
y si despegamos un poquito más, sólo un poco más los pies del suelo? a veces también cambiamos de nuestro papel habitual. Un beso muá
Es que la vida de labrador tiene que ser la leche.
Aunque Sancho insista en que quiere recompensa material, está ya, como bien has dicho, atrapado por los sueños. Don Quijote ha construido una fábula que arrastra.
Que guapoooooo Juan Luis, mi Cervantes preferido jajajajaja....yo hoy me siento como Sancho Panza, ilusionada con mi salida a esa insula llena de sol, playitas, luz, calor y ese parque del Montgó que recorreré y registraré para después compartir con vosotr@s, ya llega el día 16 prontitooooooo y comienzo a tener pájaros en la cabeza jejejeje, yo que siempre soy tan seria, coherente,tan rollo vamos.....( de eso tengo fama) no se, no se... si no me negaré y comenzaré a llamar a esos pajaritos para que llenen mi cabeza.
Un abrazo y sigue disfrutando tu veranito.
Cuan vehemente es la locura del amo, que lleva tras de si al juicio del pobre Sancho.
Buen analisis.
Un abrazo.
Bueno, Juan Luís, a mí se me ocurre resumir todo (quizás de forma desafortunada, que últimamente no doy una) en la frase: "Dos que duermen en el mismo colchón se vuelven de la misma condición"...
Sancho adopta el papel de El Quijote a medida que transcurre la novela.
Un beso quijotesco.
Sancho se ha tragado ya todo y está que se sale ;)
un abrazo.
No culpemos a Sancho por haber aprendido de su amo que los sueños son para ser perseguidos y que lo que no se sueña no se logra.
Un saludo.
He venido hoy a tu blog porque veía que comentabas sobre el Cap. V que aún no había leído. Ahora puedo comentar con "sapiencia de causa..." Este capítulo, como le digo a nuestro profe, PEDRO O.E., lo he encontrado muy interesante por los comentarios de la diferencia de clases que han existido hasta hace bien poco en España. Sancho se ha trastornado con la influencia de su amo y ya está soñando con un condado para su hija. Teresa, por otro lado, es más práctica y pragmática y solo quiere para su hija un marido de su propia clase. El tal Lope Tocho. En fin, un capítulo lleno de enjundia y fundamento. Me ha gustado mucho. Besotes, M.
Me gusta esta transformación de un Sancho soñador y aventurero ....hihhihi!
Saludos
Voy con retraso en la lectura. Volveré.
¿Quién no se siente ahogado y necesita aire con desesperación en un momento dado? Además, la rutina y la responsabilidad, muchos días son insufribles.
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