El otro día intentaba que Irene se comiera un puré de guisantes, y digo intentaba, porque mi hija se negaba en redondo a ingerir siquiera una cuchara; cerraba la boca tenazmente, giraba la cabeza, lloraba y pataleaba, pero siempre firme en su propósito. Dicen que el puré de guisantes es bueno, porque tiene muchas vitaminas y otras cosas de esas que les vienen muy bien a niños y mayores, pero mirándolo desde la perspectiva de Irene, aquel plato no era de lo más agradable a la vista y quizá su sabor fuera insulso. No había que darle más vueltas; no le gustaba y punto, y además le importaba un pimiento que su negativa conllevara una rabieta y un posible disgusto de su querido papá.
Pensándolo mejor, aquellas mismas vitaminas, minerales, fibra, o lo que tuviera esa puré de guisantes podrían llegar al organismo de Irene en forma y sabor mucho más agradables; es una solución que nos tocará buscar a los papás. Lejos de disgustarme, pensé que qué maravilloso espíritu el de los niños de ejercer de forma natural y espontánea la resistencia no violenta ante alguien de quien dependen totalmente y es más del doble de su tamaño. Ojalá conserve ese coraje siempre; eso sí que es sano y no se gana en dos cucharadas.
Quizá hoy, 29 de Septiembre de 2010, tengo un tiempo inesperado para escribir esta entrada; por si en un futuro tengo que explicarle a Irene que yo tampoco me tragué un asqueroso puré cocinado por otros, que ni estaba bueno ni era saludable.
Manic Street Preachers - If You Tolerate This Your Children Will Be Next

11 comentarios:
Tema espinoso éste de la comida infantil... Si no recuerdo mal, Irene es un año más pequeña que mi hijo. Ya verás cuando empiece a no querer comer porque no le da la gana, aunque sean cosas que le gusten... Los padres nos ganamos el cielo, seguro.
Mi hijo es más lento que el caballo del malo pero él tan feliz.
No hay nada como tener un hijo para comenzar a pensar ingeniosas soluciones para que coman. Ánimo.
Hay tantas clasese de purés ¿verdad Juan Luis? como el de hoy, que a muchos no nos gusta, y ahí está precocinado de antemano por los que manejan y nos tratan como marionetas.
¿Sabes una cosa? a mí tampoco me gustan nada los guisantes, sea hecho en puré o enteros, nunca los como, y aquí estoy, con más o menos vitaminas, pero aquí sigo enterita jajaaj. ¡Por cierto! a mi hija los guisantes la encantan, no tengo ese problema, sí por ejemplo con el pescado que no la hace mucha gracia.
Un beso.
lo de que se vayan acostumbrando a todos los sabores es bueno, pero es que claro, hay purés y purés.
bicos,
Una forma mordaz y original de retratar el panorama político y la huelga general...
Creo que ha sido muy,muy inteligente por tu parte, Juan Luís..
Irene no sólo tiene la suerte de tenerte como padre, también de tener otras opciones nutritivas y alimenticias que otros niños ni por asomo "olerán"... Espero que cuando Irene sea mayor y haya terminado de estudiar, pueda encontrar un trabajo no precario, sino estable donde le paguen un sueldo justo y no la despidan porque el empresario decida que tendrá pérdidas económicas en un futuro (que lo prevee) y se lo diga con solo quince días de antelación...
Espero que haya (hayamos) cambiado un poco las cosas en este (su) país.
Besos
Hola!!!! Bueno yo no tengo hijos (pero sí sobrinos) así que no sé qué consejo darte, sólo decirte que si no le gusta (y parece que a tí tampoco ni su aspecto ni sabor) por qué se lo tiene que comer? Intenta darle otro puré que no sea tan verde, ya sabes que la comida entra por los ojos y ellos tan chiquitines entienden de colores, es lo primero que ven!!!! BESITOS Y SALUDITOS DESDE CÁCERES.
Estoy con Pedro: los hijos avivan el entendimiento: nos obligan a buscar salidas.
Buen post.
Un abrazo.
Esperemos José Luís, que Irene no tenga que comerse ese puré dentro de unos años; no porque le guste sino porque la precariedad le obligue a pasar hambre y, con él, aceptar cualquier puré, cualquier plato, aún a costa de no ser digno para ella. Y es que miedo me da cómo nos manejan, cómo nos enredan, envuelven y nos mueven tanto patronal, gobierno como perritos falderos en forma de sindicatos-cebo cual teatro guiñol, donde ellos mismos asintieron y permitieron que derechos ganados hace muchos años se fueran al traste. Ojalá que Irene crezca en una sociedad más sana y corresponsable y que ella elija el puré a tomar, para continuar con una sana e innata resistencia no violenta.
Un abrazo
jejejeje, eres genial hidalgo....¡como me ha gustado esta entrada!.Tiene sus cosillas y de que modo....¡genial!!!
Con la variedad de dietas que tenemos a nuestro alcance eh????quien se come esos guisantes????
Creo que a Irene le tocará plantar sus propios guisantes, y de esos comerá muchossssssssssss, y así crecerá feliz con esas habichuelas mágicas de semillitas del buen hacer.
Abrazotedecisivo Juan Luis
Hola querido Juan Luis, mira, en esta polémica no entro porque no sé si estás hablando del puré o de los sindicatos...según los comentarios. Me he hecho un lío. Besotes, M.
Como ya te han dicho arriba otros comentaristas: ¡A avivar la creatividad! Suerte y mucha paciencia.
Un abarzo
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