A lo lejos se oyó el pitido final y en un par de minutos el parque infantil se ha llenado de niños que vienen de la pista polideportiva. Irene se queda maravillada ante la alegre invasión de los pequeños futbolistas que visten coloridos uniformes. La vitalidad de la muchachada no se resiente en nada después del esfuerzo de disputar un partido. Uno de los chavales se desenfunda unos guantes y rodilleras como si le quemaran, se los da a su madre junto con un beso y a cambio recibe un bocadillo. Corre hacia el tobogán y allí, en todo lo alto, se dispone a saborear la merienda. Al poco se le acerca un hombre que, resulta ser su padre, y acariciándole el pelo le dice con voz que suena un tanto lastimera:
- Mateo, hijo, ¿qué te ha pasado hoy? ¡Que te han colado siete...! No te centras... te distraes...
- No empieces a atosigar al crío, jolín. Que solo es un juego Interviene la madre, que se ha sentado en un banco.
- Vale, vale... Solo iba a aconsejarle. No creo que nadie se divierta cuando le meten siete goles.
El niño se ha deslizado por el tobogán y ahora está encaramado en los columpios.
Quizá Mateo ronde los siete años, tantos como chicharros le cayeron esa tarde; pudieron colarle otro más, pero tuvo en su madre una buena defensa. No siempre va a ser así y Mateo tendrá que espabilar. No creo que nadie disfrute parando los balones que otro le dice que tiene que parar.
Documentos TV: Niños trofeo (Vía RTVE)
La actitud agresiva de los padres en el deporte amenaza los grandes valores del juego y perjudica a los niños (vía La Vanguardia)

12 comentarios:
Desgraciadamente eso de que se juega por participar es un dicho muy bonito...pero las cosas no son así, aunque no nos guste los juegos se han convertido en la misma vida: competitividad pura y dura...
En lo que habría que educar es en saber aprender ante la derrota y el triunfo...y en saber distinguir lo que es un juego. un abrazo
Holaaaaaaaa!!!! Manuel de la Rosa lo ha "clavaoooooo" BESITOS Y SALUDITOS CACEREÑOS.
Quizá debería probar el baloncesto.
Desde luego que la actitud de los padres pone en peligro el valor del juego y perjudica a los niños... si se inculca la competitividad ante todo se crían monstruos solitarios, adultos con peligro a frustrarse si no consiguen su objetivo, aquel para el que han sido preparados: ganar, ser los primeros o los campeones...
¡Dios, cuanto daño podemos llegar a hacer a los niños casi sin darnos cuenta!
Me encantó tu observación y que enlazases la página de Documentos TV, es uno de mis programas preferios.
Besos
Me encanta que ilustres tus entradas con esos documentales tan buenos, vas a crear tendencia.
Saludos.
Por cierto, hay una canción de Sabina que se llama "Jugar por jugar" cuyo estribillo dice "...y jugar por jugar sin tener que morir o matar", esa es la verdadera esencia del juego de niños, no la competitividad pura y dura, que pertenece al de los adultos.
Hoy....si que te hago la ola... mi querido amigo, por esta tu entrada...que de cosas nos has dicho... y de que manera tan elegante....te nombraría si pudiese... asesor general de tanto cenutrio que anda suelto...sobre todo en el tema de educación...
De 10 la entrada, de 10....es cuestión de práctica, de mucha práctica... que tenemos en nuestras manos la vida dee sas personitas.
abrazotedecisivo
Vengo del blog de Pedro Ojeda y te digo lo mismo que a él: Te debo un monton de visitas, querido Juan Luis. Pero no tengo tiempo para nada.
Espero ponerme pronto al dia.
Un abrazo.
Siguiendo con el símil, estimado amigo, observo que eres un gran árbitro, incluso ojeando a la vez a Irene y a ese aprendiz de quizás buen portero (si su padre no acaba hundiéndole en un gran frustrado cancerbero).
Me temo que en buena parte somos lo que "mamamos" y ahí ese padre está sembrando mala autoestima al hijo. Ciertas semillas de agresividad hacia la competición y el supuesto triunfo de los mejores, difícilmente dejarán florecer a la colaboración y la participación.
Seguro que el chavalillo, hizo algunas buenas paradas, pero fueron devaluadas por el papá. El efecto Pigmalion del padre puede dar al traste con la motivación e ilusión del seguidor de Casillas o algún buen portero.
Saludos y felicidades por el post :-)
Excelente como siempre, querido Juan Luis. Alucino la cantidad de padres que alientan a sus hijos a ser futbolistas. Parece que para muchos eso es la panacea. Y ¿qué pasa con los que no llegan a dar la talla? Se quedan hechos polvo por el camino. Qué mal está todo... Besotes, M.
Gracias, Juan Luis, por haber puesto un banner en tu blog referente a la iniciativa del Sáhara.
La vida la estamos transformando en competición, ni siquiera los juegos deberían ser competitivos, si no disfrutar de ellos, al igual que la vida.
Un beso.
Un fin de semana más me tienes paseando entre tus cosas. Siempre geniales. Buen weekend.
Saludos y un abrazo.
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